Cómo templar el acero Lynell Waterman cuenta la
historia del herrero que, tras una juventud llena de excesos, decidió entregar
su alma a Dios. Durante muchos años trabajó con ahínco, practicó la caridad,
pero, a pesar de toda su dedicación, nada parecía salirle bien en la vida. Lo
que es peor: sus problemas y deudas no paraban de crecer.
martes, 5 de abril de 2011
domingo, 3 de abril de 2011
Cerco al dolor...Por Juan Rodríguez
El cerebro de una persona que sufre dolor
crónico presenta un aspecto distinto y funciona de forma diferente al de alguien
que no lo padece. Esta afirmación, basada en las últimas investigaciones en
biología molecular y genética y confirmada por las resonancias cerebrales cada
vez más precisas, ha abierto un nuevo universo en el tratamiento de este tipo
de mal. Se ha demostrado que el cerebro puede quedar dañado a causa de un dolor
persistente y que llega a registrar ese sufrimiento cuando, técnicamente, nada
lo está provocando, solo el daño cerebral en sí.
¿Cómo nos afecta el dolor ajeno?...Por Eduardo Punset
A veces tenemos hambre o sed, o nos molesta el ruido de unaexcavadora; estoy pensando en aquellas alertas que nos da el organismo cuando echa de menos una necesidad física y concreta como comer para sobrevivir, beber para calmar la sed o el silencio para que no le rompan a uno los tímpanos. Eso lo sabíamos desde hace mucho tiempo.
La Biblia, ese monumento de papel…por Arturo Pérez-Reverte
Pues resulta que voy a la librería de Antonio Méndez, en la calle Mayor, y le digo oye, compañero, ¿tienes la Biblia nueva que acaba de sacar la Conferencia Episcopal? Y Antonio, que es amigo hace veinte años, me mira de reojo y dice te veo chungo, maestro, una Biblia a tus años. De qué vas, Tomás. ¿Has visto la luz, o qué? Y yo le respondo que menos choteo, chaval, o la compro en el Corte Inglés. Grandes superficies, que se dice ahora. Y además quiero dos, una para regalar.
sábado, 2 de abril de 2011
viernes, 1 de abril de 2011
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