No sé si se habrán fijado, aunque supongo que sí. Que se fijan. Cada vez resulta más inusual que alguien, al interpelar a otro en busca de un servicio o una información, recurra a la correctísima y tradicional fórmula «por favor», y mucho menos que anteponga un cortés «buenos días». Por lo común, la peña suele abordarse sin prolegómenos, a bocajarro, en plan compadres que frecuenten el mismo puticlub, sustituyendo el saludo de toda la vida por una frase absurda que en los últimos tiempos ha hecho fortuna en España, y que permite identificar de lejos a un compatriota, o lo que seamos ahora, en cualquier latitud y longitud: ese bajuno «oye, perdona», acentuado por el infame tuteo con que resolvemos, tanto con abuelos como con niños, nuestra vida social. No hace mucho, en un local muy correcto de París, tras escuchar en una mesa vecina un sonoro «oye, perdona», vi a un estirado camarero gabacho hacerse el sueco ante dos turistas españoles ya maduritos. Con mi silencioso, íntimo y –no me avergüenza confesarlo– perverso regodeo.
En cuanto al «buenos días» cuando nos cruzamos con un presunto semejante, ni les cuento. No hay quien lo extraiga ni con alicates. Naturalmente, no hablo de ir por las ramblas de Barcelona o la Puerta del Sol de Madrid diciendo buenos días a todo cristo, como un imbécil. Hay momentos y momentos. Pero es cierto que cualquier clase de saludo, cuando nos encontramos con una persona sólo vagamente conocida, o con desconocidos a quienes las circunstancias acercan de modo particular, se hace cada vez más raro. Incluso cuando eres tú quien toma la iniciativa y saluda primero, hay muchas probabilidades de que el interpelado no responda y pase por tu lado sin decir esta boca es mía.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Carmen Posadas: Resilencia o el arte de `rebotar´
Recuerdan los tiempos en los que el verano, informativamente hablando, era un páramo, una larga calma chicha en la que solo flotaba el inefable monstruo del lago Ness? En aquel entonces, ¡qué épocas!, llegábamos al mes de septiembre casi con mono de acontecimientos, de sucesos, de adrenalina. Ahora, en cambio, el mes noveno nos coge exhaustos de turbulencias en todos los frentes: los económicos, los sociales, los políticos. Cómo será la cosa que durante agosto ni siquiera hemos hablado de los temas veraniegos habituales, los romances de la temporada, las petardas en triquini, los escándalos caniculares y demás frivoludeces. Por no haber no ha habido, que yo sepa, ni canción del verano, con lo que me gusta. Y así, entre sobresaltos más propios del invierno, llegamos a septiembre, un mes ya de por sí tristón. Mes, además, de contrición y propósito de enmienda por todas esas comilonas y esos mojitos convertidos ahora en michelín que la abraza a una como boa constrictor (glup). Mes también de vuelta al cole y no solo para los niños, sino para todos nosotros. Porque no sé ustedes, pero yo por estas fechas tengo la misma (y horrible) sensación que a los diez o doce años, cuando, con vestidito veraniego y aún morena de la playa, me llevaban al Corte Inglés para comprar uniforme nuevo, así como un montón de cuadernos, lápices y libros que presagiaban un año dominado por las matemáticas, la lengua y la física y química. Con decirles que aún me despierto a veces aliviadísima al descubrir que por lo menos de esta tortura ya me he librado…
Por eso este año, que hemos tenido un verano peor que los anteriores, no estoy dispuesta a que me dé el ‘september blues’, que es como los gringos llaman al bajón posvacacional; uno que por lo visto es el causante de multitud de estados depresivos.
Por eso este año, que hemos tenido un verano peor que los anteriores, no estoy dispuesta a que me dé el ‘september blues’, que es como los gringos llaman al bajón posvacacional; uno que por lo visto es el causante de multitud de estados depresivos.
Juan Manuel de Prada: Monarquía
En la defensa que muchos hacen de la monarquía, con frecuencia se emplean argumentos poco convincentes, que no hacen sino favorecer a sus detractores. Ocurre así, por ejemplo, cuando se dice que, bajo el reinado de Juan Carlos I, «hemos disfrutado del periodo más próspero de nuestra historia». Se trata de una defensa endeble de la monarquía que no hace sino debilitar su permanencia. ¿Qué sucedería si, en los siguientes treinta años, esta prosperidad que ha acompañado la restauración de la monarquía se esfumase? ¿Hemos de concluir que la finalidad de la monarquía ha desaparecido? Por supuesto que el bienestar material debe ser una de las preocupaciones de todo gobierno; pero no la única, ni la más importante; pues con frecuencia la prosperidad es el subterfugio que emplean los tiranos para privar a sus sometidos de otros bienes más altos, o para que la privación de esos bienes más altos resulte más llevadera.
Y, al contrario, a veces la consecución de bienes más altos exige al buen gobernante sacrificar la prosperidad y bienestar material del pueblo.
Y, al contrario, a veces la consecución de bienes más altos exige al buen gobernante sacrificar la prosperidad y bienestar material del pueblo.
lunes, 5 de septiembre de 2011
ROOIBOS y sus propiedades
El rooibos (de nombre científico Aspalathus linearis) es una planta de origen sudafricano cuyo nombre en el idioma afrikaans significa arbusto rojo. Es muy popular debido al uso que se hace de sus hojas en preparaciones como infusiones, al que se también se le conoce como té rooibos (té rojo sudafricano que no debe confundirse con el té rojo), pero realmente no proviene de la planta del té.
Con el "té" rooibos se puede elaborar una infusión rojiza de sabor muy agradable que recuerda algo al gusto de las nueces, es ligeramente dulzón (no contiene azúcar, pero su sabor parece recordarlo) y no posee cafeína ni alcaloides semejantes. Así pues pueden tomarla tanto niños como gente nerviosa o con hipertensión. Se emplea en el tratamiento de las alergias ya que actúa como un antihistamínico natural suave y sin llegar a producir somnolencia. En algunos casos se han realizado investigaciones acerca de inhibición de tumores en laboratorio así como efectos antimutagénicos.
Algunas de las PROPIEDADES, probadas y populares de la infusión del rooibos son:* BEBIDA DEPORTIVA: el efecto antioxidante junto a su aporte multimineral convierten al rooibos en una bebida deportiva que ayuda a reponer las sales eliminadas durante el ejercicio. Colabora, pues, a combatir la acidez que causa en nuestro cuerpo el ejercicio excesivo.
Con el "té" rooibos se puede elaborar una infusión rojiza de sabor muy agradable que recuerda algo al gusto de las nueces, es ligeramente dulzón (no contiene azúcar, pero su sabor parece recordarlo) y no posee cafeína ni alcaloides semejantes. Así pues pueden tomarla tanto niños como gente nerviosa o con hipertensión. Se emplea en el tratamiento de las alergias ya que actúa como un antihistamínico natural suave y sin llegar a producir somnolencia. En algunos casos se han realizado investigaciones acerca de inhibición de tumores en laboratorio así como efectos antimutagénicos.
Algunas de las PROPIEDADES, probadas y populares de la infusión del rooibos son:* BEBIDA DEPORTIVA: el efecto antioxidante junto a su aporte multimineral convierten al rooibos en una bebida deportiva que ayuda a reponer las sales eliminadas durante el ejercicio. Colabora, pues, a combatir la acidez que causa en nuestro cuerpo el ejercicio excesivo.
Juan Manuel de Prada: Confesión
La reciente visita de Benedicto XVI a España ha servido, entre otras cosas, para que algunos aspectos centrales de la fe católica que los propios católicos han arrumbado o siquiera recluido vergonzantemente en el desván de la clandestinidad, por temor a provocar el escándalo o la irrisión de sus contemporáneos, fuesen expuestos sin rubor a la luz del día. Ocurrió así, por ejemplo, con la adoración eucarística, práctica que la mayoría de los católicos tiene olvidada, tal vez porque ha dejado de creer en la presencia real de Cristo en la Eucaristía; y ocurrió así con el sacramento de la Penitencia, cada vez menos frecuentado por muchos católicos que, sin embargo, siguen comulgando como si tal cosa, quizá porque se creen tocados por una varita mágica que los hace inmunes al pecado, quizá porque han reducido la Comunión a una mera rutina o uso social (y la transubstanciación a un mero símbolo sin sustancia).
Solo que, cegadas esas vías de comunicación sobrenatural, elcatólico (o ex católico, o católico vuelto del revés) tiene que ingeniárselas para sustituirlas por sucedáneos idolátricos. La adoración de Dios la sustituye por la adoración de idolillos variopintos, que suele acabar indefectiblemente en adoración del hombre y de la obra salida de sus manos (llámese progreso, ciencia, democracia o cualquier otra promesa ilusoria de paraíso en la Tierra).
Solo que, cegadas esas vías de comunicación sobrenatural, elcatólico (o ex católico, o católico vuelto del revés) tiene que ingeniárselas para sustituirlas por sucedáneos idolátricos. La adoración de Dios la sustituye por la adoración de idolillos variopintos, que suele acabar indefectiblemente en adoración del hombre y de la obra salida de sus manos (llámese progreso, ciencia, democracia o cualquier otra promesa ilusoria de paraíso en la Tierra).
Arturo Pérez-Reverte: Turistas que merecemos
Si hay algo que me sigue dejando patedefuá, pese al escaso margen de sorpresa que a uno le deja ser súbdito español y tener los sesenta tacos casi a punto de nieve, es la facilidad de algunos compatriotas, o como se llamen ahora, para salir en la tele sorprendiéndose ante lo obvio. Lamentando de pronto, pancarta en alto, lo que hasta el más tonto del pueblo veía venir desde hace años, sin otra bola de cristal que el sentido común. Pensaba en eso este verano, durante los incidentes provocados en algunas localidades costeras por hordas de turistas jóvenes, ebrios y gamberros, mientras las autoridades locales y los vecinos ponían el grito en el cielo, preguntándose qué habían hecho ellos para merecer eso. Lamentando que España, o buena parte de su litoral mediterráneo, se haya convertido en la cochinera donde viene a recalar el turismo más cutre y bajuno de Europa. La meca de la chusma cervecera, bailona y vomitona, a veinte euros por noche.
Vaya por delante que turismo basura hay en todas partes.Verbigracia, Italia. En materia de chusma, incluida la indígena, poco tienen que envidiar los primos del Lacio y aledaños a nuestros más conspicuos poligoneros nacionales, o a los turistas de cerveza, discoteca con fiesta de espuma y alivio en el portal. Lo que pasa es que allí, junto a ese turismo de bajo coste y carne sudorosa macerada en alcohol, los italianos, que son varias cosas menos tontos, han sabido mantener, paralela, una oferta turística de alta calidad, con lugares donde el turismo de mayor nivel económico y exigencia, incluida la cultural, también se encuentra a sus anchas. Al menos, de momento. Sitios, ésos, que viven no sólo de la cantidad de botellas de agua mineral, bocatas y pizzas recalentadas que turistas de menos recursos -dignísimos y con derecho a comer, por otra parte- consumen cada día, sino también de viajeros que pueden gastarse durante una cena con vistas al lago de Como, sin que les tiemble el pulso, 150 euros en una botella de Gaja. Por ejemplo.
Vaya por delante que turismo basura hay en todas partes.Verbigracia, Italia. En materia de chusma, incluida la indígena, poco tienen que envidiar los primos del Lacio y aledaños a nuestros más conspicuos poligoneros nacionales, o a los turistas de cerveza, discoteca con fiesta de espuma y alivio en el portal. Lo que pasa es que allí, junto a ese turismo de bajo coste y carne sudorosa macerada en alcohol, los italianos, que son varias cosas menos tontos, han sabido mantener, paralela, una oferta turística de alta calidad, con lugares donde el turismo de mayor nivel económico y exigencia, incluida la cultural, también se encuentra a sus anchas. Al menos, de momento. Sitios, ésos, que viven no sólo de la cantidad de botellas de agua mineral, bocatas y pizzas recalentadas que turistas de menos recursos -dignísimos y con derecho a comer, por otra parte- consumen cada día, sino también de viajeros que pueden gastarse durante una cena con vistas al lago de Como, sin que les tiemble el pulso, 150 euros en una botella de Gaja. Por ejemplo.
Paulo Coelho: Diálogos con el Maestro (y V): La tragedia
Por qué existe tanta tragedia y tanta miseria en el mundo?
-La tragedia y la miseria son dos cosas diferentes, dos temas que requieren largo tiempo para ser tratados. ¿Sobre cuál de los dos prefieres que hablemos? -De momento, sobre la tragedia. ¿Por qué sufre el hombre? -Echa un vistazo a la Biblia y encontrarás la siguiente reflexión:
«Lo que es bueno viene de ti, ¡oh, mi Señor! Lo que es malo también viene de ti, mi Señor. Por tanto, ¿que he de temer?». -Aun así, sufrimos. -Sin duda. Pero toma en consideración lo siguiente: de diez problemas que tenemos, nueve son creados por nosotros mismos, a través de la culpa, del autocastigo, de la autocompasión.
Sin embargo, de vez en cuando aparece un gran obstáculo ennuestro camino, que fue colocado allí por Dios y que tiene una única razón. Y esta razón no es otra que darnos una oportunidad de cambiar todo, de caminar hacia adelante.
¿Qué es, entonces, la tragedia? Un cambio radical en nuestras vidas, siempre ligado al mismo principio: la pérdida.
El sufrimiento es siempre el resultado de una pérdida, sea de alguien o de algo, como la salud, la belleza o las condiciones financieras favorables.
Cuando estás ante una pérdida, no sirve de nada intentar recuperar lo que ya se fue. Por otro lado, un gran espacio se ha abierto en tu vida, y allí está, vacío, esperando ser llenado con algo nuevo. En el momento de la pérdida, por más contradictorio que parezca, tú estás ganando una gran porción de libertad.
-La tragedia y la miseria son dos cosas diferentes, dos temas que requieren largo tiempo para ser tratados. ¿Sobre cuál de los dos prefieres que hablemos? -De momento, sobre la tragedia. ¿Por qué sufre el hombre? -Echa un vistazo a la Biblia y encontrarás la siguiente reflexión:
«Lo que es bueno viene de ti, ¡oh, mi Señor! Lo que es malo también viene de ti, mi Señor. Por tanto, ¿que he de temer?». -Aun así, sufrimos. -Sin duda. Pero toma en consideración lo siguiente: de diez problemas que tenemos, nueve son creados por nosotros mismos, a través de la culpa, del autocastigo, de la autocompasión.
Sin embargo, de vez en cuando aparece un gran obstáculo ennuestro camino, que fue colocado allí por Dios y que tiene una única razón. Y esta razón no es otra que darnos una oportunidad de cambiar todo, de caminar hacia adelante.
¿Qué es, entonces, la tragedia? Un cambio radical en nuestras vidas, siempre ligado al mismo principio: la pérdida.
El sufrimiento es siempre el resultado de una pérdida, sea de alguien o de algo, como la salud, la belleza o las condiciones financieras favorables.
Cuando estás ante una pérdida, no sirve de nada intentar recuperar lo que ya se fue. Por otro lado, un gran espacio se ha abierto en tu vida, y allí está, vacío, esperando ser llenado con algo nuevo. En el momento de la pérdida, por más contradictorio que parezca, tú estás ganando una gran porción de libertad.
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