Tiene la intención el Gobierno de impulsar una reforma legislativa que asimile las penas que se imponen por ley a los terroristas callejeros con las que sufren aquellos que dedican una tarde de su vida a perpetrar actos vandálicos en las ciudades con motivo de alguna fiesta de guardar. En la reciente y fallida -y violenta- huelga general convocada por los sindicatos de siempre se vivieron varios incidentes de importancia gradual: existieron, como es natural, piquetes coactivos, insultadores, amenazantes; se dieron los Willys Toledo que se dedicaron a romper bares y a zarandear pequeños propietarios; y se dieron los violentos aprendices de terroristas que aprovecharon la convocatoria y se sumaron a la fiesta con objeto de destruir lo que pillaran por delante (imágenes vistas por todos y que se dieron en Barcelona). De los primeros solo sorprende la resignación con la que unos y otros admiten que su figura esté dentro de la normalidad y que parezca, incluso, saludable. Del cretino del segundo caso, el trastornado ese que dice ser actor y que poco más se representa que a sí mismo, solo cabe aplicarle leyes que penen el acto violento de destruir propiedad privada de los demás. De los terceros habría que hablar más pausadamente. El perfil político no es ajeno a unos grupos de difícil socialización que han hecho del placer de destruir su último fin. Justifican mediante un ideario aterrador toda acción dedicada a atemorizar a su entorno: somos los más fuertes, somos revolucionarios, debemos ser impunes por mediar en nuestros actos el fin irrenunciable de la verdadera justicia... Son de extrema izquierda y en Barcelona han creado su particular parque temático, lo cual no debería extrañar tanto como lo hace. ¿Por qué siempre en Barcelona han de pasar estas cosas? Por la debilidad de las respuestas sociales, mediáticas y políticas que se han tenido con ellos. La esfera sociopolítica barcelonesa está llena de buenas intenciones y de conductas políticamente correctas. Es el paraíso de la corrección política y del buenismo.
lunes, 16 de abril de 2012
Paulo Coelho: Mogo no quiere dejar de mejorar
Una bonita historia, que ha sido enviada por la lectora Shirlei Massapust.
Hace muchos años vivía en China un joven llamado Mogo, que se ganaba el sustento picando piedras. Aunque era sano y fuerte, el muchacho no se conformaba con su destino y se quejaba día y noche. Tanto blasfemó contra Dios que su ángel de la guarda acabó apareciendo.
–Tienes salud y toda una vida por delante –dijo el ángel–. Todos los jóvenes empiezan haciendo algo como tú. ¿Por qué te quejas constantemente? –Dios fue injusto conmigo y no me dio una oportunidad para crecer –respondió Mogo.
Preocupado, el ángel se presentó ante el Señor pidiendo ayuda para que su protegido no acabase perdiendo el alma. –Que se haga tu voluntad –dijo el Señor–. Todo lo que Mogo quiera le será concedido.
Al día siguiente, Mogo picaba piedras cuando vio pasar un carruaje que transportaba a un noble cubierto de joyas. Pasando las manos por el rostro sudoroso y sucio, Mogo dijo con amargura: –¿Por qué yo no puedo ser noble también? ¡Ese es mi destino! –¡Lo serás! –murmuró el ángel, con inmensa alegría.
Y Mogo se transformó en el dueño de un palacio suntuoso, con muchas tierras, rodeado de sirvientes y caballos. Solía salir todos los días con su impresionante cortejo y le gustaba ver a sus antiguos compañeros alineados en una orilla de la calle, mirándolo con respeto.
Una de estas tardes, el calor era insoportable; incluso debajo de su sombrilla dorada, Mogo sudaba como en el tiempo en que picaba piedras. Entonces se dio cuenta de que no era tan importante como pensaba: por encima de él había príncipes, emperadores y sobre todos ellos estaba el Sol, que no obedecía a nadie, pues era el verdadero rey. –¡Ah, ángel mío! ¿Por qué no puedo ser el Sol? ¡Ese debe ser mi destino! –se lamentó Mogo. –¡Pues lo serás! –exclamó el ángel, escondiendo su tristeza ante tamaña ambición. Y Mogo se convirtió en el Sol, como deseaba.
Hace muchos años vivía en China un joven llamado Mogo, que se ganaba el sustento picando piedras. Aunque era sano y fuerte, el muchacho no se conformaba con su destino y se quejaba día y noche. Tanto blasfemó contra Dios que su ángel de la guarda acabó apareciendo.
–Tienes salud y toda una vida por delante –dijo el ángel–. Todos los jóvenes empiezan haciendo algo como tú. ¿Por qué te quejas constantemente? –Dios fue injusto conmigo y no me dio una oportunidad para crecer –respondió Mogo.
Preocupado, el ángel se presentó ante el Señor pidiendo ayuda para que su protegido no acabase perdiendo el alma. –Que se haga tu voluntad –dijo el Señor–. Todo lo que Mogo quiera le será concedido.
Al día siguiente, Mogo picaba piedras cuando vio pasar un carruaje que transportaba a un noble cubierto de joyas. Pasando las manos por el rostro sudoroso y sucio, Mogo dijo con amargura: –¿Por qué yo no puedo ser noble también? ¡Ese es mi destino! –¡Lo serás! –murmuró el ángel, con inmensa alegría.
Y Mogo se transformó en el dueño de un palacio suntuoso, con muchas tierras, rodeado de sirvientes y caballos. Solía salir todos los días con su impresionante cortejo y le gustaba ver a sus antiguos compañeros alineados en una orilla de la calle, mirándolo con respeto.
Una de estas tardes, el calor era insoportable; incluso debajo de su sombrilla dorada, Mogo sudaba como en el tiempo en que picaba piedras. Entonces se dio cuenta de que no era tan importante como pensaba: por encima de él había príncipes, emperadores y sobre todos ellos estaba el Sol, que no obedecía a nadie, pues era el verdadero rey. –¡Ah, ángel mío! ¿Por qué no puedo ser el Sol? ¡Ese debe ser mi destino! –se lamentó Mogo. –¡Pues lo serás! –exclamó el ángel, escondiendo su tristeza ante tamaña ambición. Y Mogo se convirtió en el Sol, como deseaba.
lunes, 19 de marzo de 2012
Luis García del Moral Betzen: ¿Hago lo que puedo ó Hago lo que debo?
Todos conocemos al presitigioso médico deportivo D. Luis García del Moral, director del Instituto de Medicina del Deporte en Valencia. Aquí os dejamos un interesantísimo escrito sobre lo que podemos y lo que en realidad debemos hacer los deportistas populares:
- Son numerosos los atletas populares que están pasando por el IMD, con la determinación de realizarse una prueba de esfuerzo, para conocer cuál es su nivel de condición física y de salud actual, de cara a correr en alguna prueba de larga distancia. Y quizá lo duro no es la realización de la prueba en sí misma, sino el momento de la entrega de resultados, y no porque salte alguna liebre respecto del estado de salud, sino porque se pone de manifiesto una inadecuada programación de intensidades en el entrenamiento.
A partir de los datos obtenidos (fundamentalmente el consumo máximo de oxígeno y los umbrales aeróbico y anaeróbico) la evaluación final va a indicar los diferentes ritmos óptimos para el entrenamiento, que pueden ser clasificados, de menos a más, en: ritmo aeróbico extensivo, ritmo aeróbico intensivo, ritmo umbral y ritmo de potencia aeróbica, siendo el ritmo de competición dependiente directamente de la distancia de competición que se pretende. Es aquí donde muchos empiezan a darse cuenta de que gran parte del entrenamiento estaba mal interpretado, y que las intensidades de trabajo estaban equivocadas. Pero, eso es siempre difícil de asimilar, dados los ritmos a los que están acostumbrados a realizar, porque son los que realizan en su entorno deportivo, etc.
domingo, 18 de marzo de 2012
Diego Ballesteros fue un famoso ciclista. En 2008, en bicicleta todo el camino desde España hasta China.Sin embargo, en 2010, mientras competía en la Race Across America, fue atropellado por un conductor joven, causando una lesión de la médula espinal que le impide caminar de nuevo cada vez. http://vimeo.com/34556982
sábado, 18 de febrero de 2012
Los zánganos se movilizan
¿Empresarios o sindicalistas? ¿A qué carta juegan UGT y CC OO? A juzgar por el revelador gráfico que publica hoy LA GACETA, los dos grandes sindicatos de clase españoles tienen un terrible problema de identidad. Porque los teóricos valedores de la famélica legión son propietarios del cien por cien del centenar largo de sociedades presentes en todas las áreas económicas –desde servicios financieros a inmobiliarias–, sin contar con numerosas sociedades participadas por federaciones. Y tienen 5.000 empleados directos.
A la vista del cuadro, deberían reciclar sus siglas y cambiar las OO de “obreras” y las T de “trabajadores” por la E de “empresarios”.
Estudiando el gráfico de LA GACETA, reparando en el poder económico que tienen, o el maná con el que su partido afín (el PSOE) ha comprado su silencio –los 800 millones de euros del zapaterismo o los 54 millones regalados por la Junta en un día–, se entiende muy bien por qué se movilizan hoy contra la reforma laboral. Porque van a perder el poder y la influencia de los que han gozado durante décadas, al primar los convenios de empresas sobre los sectoriales, o al liberalizarse los cursos de formación. Eso es lo que preocupa a Méndez y Toxo y no los parias de la tierra.
Y por eso se movilizan contra una reforma que consideran “injusta e ineficaz”. Pero, puestos a repartir calificativos, UGT y CC OO se llevarían la palma de la injusticia y de la ineficacia, porque no representan a nadie, porque han sido un lastre para la creación del empleo y porque, además, han vivido del cuento, lucrándose con sus privilegios.
Que la reforma laboral tenga perfiles dramáticos –la quimioterapia se traducirá en más paro en un primer momento– no confiere autoridad a esas organizaciones para que ahora se rasguen las vestiduras. ¿Adónde creen que van personajes como José Ricardo Martínez, el de los 181.000 euros de Bankia? ¿O Méndez, que no ve “dilema moral” en cobrar de consejos de bancos? ¿O Toxo, el que organiza movilizaciones, ora en un crucero por el Báltico, ora en un resort de lujo de la isla de Madeira? Si UGT y CC OO ya quedaron en evidencia cuando organizaron la farsa de la huelga contra Zapatero, que se saldó con un revelador fracaso, lo de ahora deja al descubierto la ruindad de estos parásitos.
domingo, 12 de febrero de 2012
Carmen Posadas: Anonymous
Desde 1927, la revista Time, una de las más influyentes del mundo, elige el Hombre del Año. Bueno, desde 1999 elige la `Persona´ del Año pero, teniendo en cuenta que en todo este tiempo solo cuatro mujeres han merecido tal honor, bien podrían haber dejado el título tan machista como antes. He dicho `honor´ y habría que matizar este concepto, puesto que también fueron Hombres del Año Stalin y Hitler; el primero, dos veces. Las bases del premio dicen que se concede a «la persona que haya tenido más impacto periodístico en el año». Sin embargo, después de habérselo otorgado al ayatolá Jomeini y cosechar una avalancha de críticas, juiciosamente optaron por lo políticamente correcto y ya no eligen chicos malos. De ahí que Bin Laden, a pesar de haber sido sin duda «el que más impacto periodístico» tuvo, no en uno sino en muchos de los últimos años, nunca lo ganó. Ustedes dirán que a qué viene hablar ahora de esto, ya que el fallo del jurado se hace público en diciembre y una bien conocida premisa periodística dice que no hay nada tan obsoleto como el diario de anteayer. Es verdad, pero a veces, como en este caso, el reconocimiento de la revista Time sirve para llamar la atención sobre la proyección futura de la persona o las personas elegidas. Hay que decir que el distinguido en esta ocasión es un símbolo de la época en la que nos ha tocado vivir. Porque no es ni hombre ni mujer, ni de derechas ni de izquierdas, ni del Tercer Mundo ni del Primero, ni malo ni bueno. De hecho, no tiene cara ni raza ni tampoco patria. Es –ustedes probablemente ya lo sepan– el ‘indignado’. O Anonymous, como muchos han querido llamarlo, porque tras su máscara, homenaje al conspirador católico inglés Guy Fawkes, se ocultan muchos y orgullosos miembros de este colectivo. Yo no voy a entrar a valorar un movimiento tan heterogéneo y polivalente, que ha tomado la Puerta del Sol y Wall Street, pero también la plaza Tahrir, en El Cairo, o las calles de Moscú. Baste decir que creo que surgió con toda la razón del mundo y que es una llamada de atención a las conciencias de todos. Bueno, de todos menos de los directos responsables de las diversas crisis, que no parece que tengan conciencia a la que llamar, pero esa es otra historia. Lo que me interesa analizar ahora es algo relacionado con la naturaleza humana y sus contradicciones.
Arturo Pérez Reverte: Urbanismo de género (y génera)
Es cierto que, en materia de latrocinio y poca vergüenza, la Junta de Andalucía y sus paniaguados a sueldo, que son varios, no van más allá de otros gobiernos autonómicos trufados de golfos y maleantes. También es cierto que en todas partes cuecen siglas partidarias; y que, saqueadores aparte, un elevado número de tontos del ciruelo por metro cuadrado, con corbata y coche oficial o como simple infantería, no es exclusivo de ninguna autonomía de esta España discutida y discutible. Sin embargo, respecto al porcentaje de sinvergüenzas y de tontos -incluida la variedad mixta de tontos sinvergüenzas-, el régimen que desde hace tres décadas gobierna Andalucía queda muy bien situado en el palmarés nacional. Aunque ojo. Podrá atribuírsele el logro de una región saqueada, en paro y con índices de indigencia cultural y educativa que a veces lindan con el subdesarrollo; pero ése es detalle que se diluye en el contexto. A ver en qué autonomía no tenemos en nómina -duques y duquesas aparte- a cierto número de políticos ladrones, incompetentes y analfabetos. Sin embargo, lo que no puede regatearse a la Junta andaluza es un lugar de vanguardia en los anales de la imbecilidad oportunista y demagoga de género y génera. Ahí no hay quien moje la oreja a mis primos. Y primas. Nada comparable a una ultrafeminazi andaluza dándole vueltas al magín para justificar las subvenciones que trinca o espera trincar, con un político cerca, en plan compadre y dispuesto a ponerle a tiro el Boletín Oficial.
Déjenme que les cuente la última. O última que me envían. Ahora, con esto de la piratería digital, la poca lectura y la porca miseria, los juntaletras tendremos que buscar la vida en otros pastos. Yo mismo estoy considerando la posibilidad, a mis años provectos, de hacer oposiciones a ingeniero de montes de la Junta de Andalucía, y aplicar allí un sistema contra incendios forestales que llevo años maquinando, y que no sé cómo a nadie se le ha ocurrido proponer todavía para trincar una pasta oficial enorme: un pino, un cortafuegos; un pino, un cortafuegos. A cortafuegos por pino. Cosas más idiotas o descaradas se han subvencionado allí, en cualquier caso. El asunto es que, en el temario de las oposiciones, hallo una perla australiana: el artículo 50.2 de la ley 12/2007 para la Igualdad de Género en Andalucía. Que reza, con dos cojones:
«Los poderes públicos de Andalucía, en coordinación y colaboración con las entidades locales en el territorio andaluz, tendrán en cuenta la perspectiva de género en el diseño de las ciudades, en las políticas urbanas y en la definición y ejecución de los planteamientos urbanísticos».
Déjenme que les cuente la última. O última que me envían. Ahora, con esto de la piratería digital, la poca lectura y la porca miseria, los juntaletras tendremos que buscar la vida en otros pastos. Yo mismo estoy considerando la posibilidad, a mis años provectos, de hacer oposiciones a ingeniero de montes de la Junta de Andalucía, y aplicar allí un sistema contra incendios forestales que llevo años maquinando, y que no sé cómo a nadie se le ha ocurrido proponer todavía para trincar una pasta oficial enorme: un pino, un cortafuegos; un pino, un cortafuegos. A cortafuegos por pino. Cosas más idiotas o descaradas se han subvencionado allí, en cualquier caso. El asunto es que, en el temario de las oposiciones, hallo una perla australiana: el artículo 50.2 de la ley 12/2007 para la Igualdad de Género en Andalucía. Que reza, con dos cojones:
«Los poderes públicos de Andalucía, en coordinación y colaboración con las entidades locales en el territorio andaluz, tendrán en cuenta la perspectiva de género en el diseño de las ciudades, en las políticas urbanas y en la definición y ejecución de los planteamientos urbanísticos».
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