martes, 22 de enero de 2013

La credida del Ebro 2013


Viernes, 18 de enero 2013, el Ebro a su paso por el centro deportivo Helios.




Sábado, 19 de enero 2013, el Ebro a su paso por el centro deportivo Helios.



Lunes, 21 de enero 2013, el Ebro a su paso por el centro deportivo Helios.












Lunes, 21 de enero 2013, el Ebro a su paso por el Puente Santiago.




Lunes, 21 de enero 2013, el Ebro a su paso por Los Galachos de Juslibol.



lunes, 21 de enero de 2013

Una mujer de treinta siglos, Arturo Pérez-Reverte


Cambian los tiempos y las gentes. Cambia nuestra forma de ver el mundo y de vernos a nosotros mismos. A menudo esos cambios son para bien, y nada ha de objetarse a ellos. Otras, no del todo. No es tanto el bien que nos aportan, quiero decir, a cambio de lo que arrastran consigo. Hay cosas buenas que llevan implícitos sus daños colaterales propios. Sus estragos particulares. Y de todos los grandes cambios que nuestro tiempo, el de la situación de la mujer en la sociedad que aún llamamos occidental es, seguramente, uno de los más notables. De los más extraordinarios. He dicho y escrito alguna vez que las mujeres son el sujeto más interesante, el que mayores sorpresas aportará a este siglo XXI en el que aún nos encontramos, prácticamente, desayunando. En lo narrativo, por ejemplo, literatura, cine o televisión, a la hora de contar historias o plantear situaciones, la mujer es sin duda el personaje más prometedor. El que mayor juego dará en el futuro. Hablo de mujeres protagonistas por ellas mismas, enfrentadas a sus desafíos específicos, a sus territorios hostiles. A sus íntimas o públicas victorias y derrotas. 
Después de tres mil años de literatura hablada, impresa o audiovisual, de La Ilíada a Mad Men, el hombre como norma de estilo, como eje narrativo, ha dado de sí cuanto tenía que dar; está más exprimido que un limón de paella. La mujer, sin embargo, enfrentada a desafíos antes inimaginables para su sexo, es cada vez más dueña de su destino, libra sus propias batallas, asedia o defiende sus específicas Troyas, se embarca de regreso a Itaca o navega con naturalidad antes exclusivamente masculina hacia la incierta isla de los piratas. Y lo que hace esa aventura tan fascinante para el lector-observador es que todo esto lo realiza ella sin abandonar todavía esa zona gris, ambigua, situada entre lo que durante siglos la mujer ha sido y lo que será en el futuro; entre las viejas reglas escritas por los hombres y las que ella misma, con esfuerzo y tesón, intenta y consigue trazar ahora. Entre el instinto de supervivencia y caza autosuficiente, cada vez más firme, y el instinto de nido-útero-corazón que todavía, a veces -y en ocasiones para su desgracia-, no ha conseguido dejar atrás. O no quiere. 

Dos historias sobre piedras, Paulo Coelho


La Internet continúa siendo un gran manantial de historias. A continuación, dos historias sobre piedras, extraídas de la Red de redes.
El guijarro correcto
El hombre oyó decir que cierto alquimista había perdido, en un desierto muy cercano, el resultado de años de trabajo: la famosa piedra filosofal, que transformaba en oro cualquier metal que tocase.
Impulsado por el deseo de encontrarla y hacerse rico, el hombre se dirigió al desierto. Como no sabía exactamente qué aspecto tenía la piedra filosofal, comenzó a recoger todos los guijarros que encontraba, poniéndolos en contacto con la hebilla de su cinturón y observando si ocurría algo.
Transcurrió un año, y otro más, y nada. El hombre, no obstante, conservaba con terquedad su deseo de recuperar la piedra mágica. Por ello, ya automáticamente, caminaba por los diversos valles y montañas del desierto, restregando un guijarro tras otro contra su cinturón.
Cierta noche, antes de dormir, ¡se dio cuenta de que su hebilla se había transformado en oro!
¿Pero cuál de las piedras había obrado el prodigio? ¿Acaso el milagro había ocurrido por la mañana o ya de noche? ¿Hace cuánto tiempo, realmente, no se fijaba en el resultado de su esfuerzo? Lo que antes era la búsqueda de algo concreto se había transformado en un ejercicio mecánico, al que no prestaba ninguna atención ni le proporcionaba el menor placer. Lo que era una aventura se había transformado en una obligación odiosa. 
Ahora ya no había manera de descubrir la piedra exacta, pues la hebilla ya era de oro, y ya no podría ser nuevamente transformada. Había recorrido el camino correcto, pero había dejado de prestar atención al milagro que lo aguardaba.

jueves, 17 de enero de 2013

Tomar leche aumenta la inteligencia

Esa es la conclusión a la que se podría llegar según un artículo publicado en la revista 'Practical Neurology', que asegura que la vitamina D que contiene la leche aumenta la actividad cerebral. Avalan su tesis desmotrando que los países que más productos lácteos consumen acumulan mayor número de premiados con un Nobel.

Una investigación publicada el año pasado en el diario de 'New England of Medicine' registró una fuerte asociación entre el consumo de chocolate de una nación y la obtención del Premio Nobel, especulando con que el contenido de flavonoides del chocolate estaba detrás del aumento en la capacidad cerebral.
Los autores pensaron que como el chocolate se combina a menudo con leche, podría ser la cantidad de productos lácteos que se consumen por habitante los relacionados con el éxito en estos galardones.
Así, se analizaron los datos de 2007 de la Organización para la Alimentación y la Agricultura en el consumo per cápita de leche en 22 países, así como la información proporcionada por el autor de la teoría de chocolate y se encontró una asociación significativa.
Suecia es el país más premios Nobel, con 33 entre sus 10 millones de habitantes, y aunque algunos podrían argumentar que es lógico porque alberga el comité organizador de los premios, resulta que es a la vez el país donde se consume la mayor cantidad de leche por cabeza de la población, con 340 kg cada año. El segundo, Suiza, con 32 galardones, registra una ingesta de leche de 300 kg al año.

lunes, 14 de enero de 2013

El arte de mover los hilos, Carmen Posadas

Si en 2012 conmemoramos el centenario del hundimiento del Titanic, 2013 será el año Hitchcock. Para aquellos que gustan de las simetrías y sarcasmos de la Historia, la metáfora es irresistible. Después de ver cómo el año pasado se fueron a pique tantos sueños e ilusiones, ¿qué terroríficos acontecimientos nos traerá el año Hitchcock? Empecemos por decir que han sido dos superproducciones cinematográficas las encargadas de resucitar al maestro del suspense y devolverlo al primer plano de la actualidad, aunque no pueda decirse que esta afirmación sea del todo correcta. A pesar de que dichas cintas tengan como gancho el apellido Hitchcock, la protagonista de ambas es una mujer que siempre se mantuvo alejada de los focos y las alfombras rojas. Y es que, mientras Alfred dirigía con mano de hierro algunos opinan que férrea y también más larga de la cuenta a rubias y despampanantes actrices, como Grace Kelly, Kim Novak o Janet Leigh, por encima de su hombro velaba Alma Reville. Velaba y reinaba, porque el temible padre de Psicosis no daba un paso sin consultar a la mujer que le acompañó la vida entera. Ella no era rubia ni mucho menos despampanante, pero tenía los dos atributos necesarios para crear en un hombre una dependencia absoluta: un muy desarrollado instinto maternal hacia él y grandes dosis de mano izquierda. Sí, queridas mías, una piensa que ellos se van a enamorar de nosotras porque somos guapas, brillantes, sexis, sensacionales. Desde luego estos ingredientes parecen imprescindibles al principio de una relación. Pero, a medida que el tiempo -ese maldito traidor- va haciendo su trabajo, todos ellos pierden brillo y los que permanecen son los mencionados, los atributos de Alma Reville. Como el matrimonio Hitchcock está de moda, han surgido ya en Estados Unidos estudiosos encargados de elaborar una teoría sobre lo que podríamos llamar el gancho de Alma. ¿En qué consistía? Veamos por un momento a la señora Hitchcock en acción.

Corbatas de toda la vida, Arturo Pérez-Reverte


A buenas horas, malditos. Llevo décadas blasfemando en arameo, desesperado, buscando corbatas estrechas como Dios manda, jurando a los doctrinales cada vez que entraba en una tienda engañado por un escaparate y salía con las manos vacías. Media vida arreglándomelas a mi aire, gracias a los amigos y a las reservas de antaño, echando espumarajos cada vez que me topaba con uno de esos baberos fosforito o multicolor de nudo grueso que políticos y presidentes de clubs de fútbol -siempre confundo a unos con otros, debido a su pulcra sintaxis-, pusieron de moda a base de telediarios. Todo ese tiempo, oigan, ciscándome en los diseñadores y fabricantes de corbatas. Y ahora, después de tantos años obsesionado hasta la psicopatía por encontrar corbatas idóneas, tras explorar, inasequible al desaliento, ciudades y países abalanzándome sobre toda corbata estrecha que veía, y de alzarme con ella soltando escalofriantes carcajadas propias del profesor Moriarty, resulta que vuelven las corbatas estrechas. Así, tal cual. Por la cara. Que la serie Mad Men y algunas otras tendencias retro por el estilo han decidido a los diseñadores de moda, mal rayo los parta por el eje, a estrechar corbatas. Pero a buenas horas, digo yo. Tengo sesenta y un tacos de calendario, y a estas alturas de guardarropa me pilláis con el armario lleno. Ni una me cabe ya. Cacho cabrones.
Algunos de ustedes, veteranos de esta página, quizá lo recuerden. Hace años me quejé aquí del ancho de las corbatas. Las uso estrechas y sobrias, decía. De toda la vida. Preferentemente de punto marrón o azul oscuro, o de seda con pintas o rayitas en tonos discretos. Cuando era reportero dicharachero de barrio Sésamo las usaba menos; pero cuando entré en la Real Academia tuve que recurrir a ellas cada jueves, por respeto a los compañeros y a la institución. Las reglas son las reglas. Sin embargo, lamentaba en el artículo -lo escribí en abril de 2006-, ya no hay manera de encontrar una así: sobria, discreta, estrecha. Como Dios manda. Ahora, me quejaba, todas las corbatas son anchas, desaforadas, estridentes. Obligan a llevar nudos gruesos que aprisionan incómodamente el cuello y despliegan bajo el mentón auténticos espantos de color butano o fosforito, estilo Camps y Pepé valenciano: explosiones cromáticas y arcoiris cegadores que, para mi asombro, usuarios desaprensivos pasean por el mundo sin complejo aparente, encantados de haberse conocido. La moda parece hecha exclusivamente para esos fantoches, concluía mi artículo. Y yo vago por las tiendas como alma en pena, buscando algo normal que ponerme. 
Aquella queja tuvo un efecto inesperado, divertido y benéfico. En los meses siguientes, docenas de amigos y de lectores solidarios o guasones me hicieron llegar muchísimas corbatas estrechas, sobrias, perfectas, nuevas o usadas, que tenían en casa: más de un centenar, y no exagero. Algunas señoras viudas enviaron las de sus difuntos maridos, lectores solidarios se desprendieron en mi beneficio de algunas piezas realmente bonitas, y hasta mis queridos y venerables compañeros de la RAE Antonio Mingote y Gregorio Salvador contribuyeron al asunto con sendas corbatas procedentes de sus respectivos guardarropas, en muy buen estado, que lucí y sigo luciendo, de jueves en jueves, con el orgullo cimarrón de quien se niega a anudarse al cuello un destello fluorescente y hortera de palmo y medio de ancho. Así que, gracias a esa generosidad y a esa guasa, el arriba firmante pudo tirarse el pegote, durante todos estos años, de no acatar esa moda idiota de anudarse servilletas multicolores en torno al pescuezo, y pudo pasear con aplomo insumiso, de chaqueta y sobre camisas por lo común azul muy claro o blancas, magníficas corbatas estrechas que antes ciñeron cuellos respetables de amigos y lectores. Corbatas sobrias, elegantes, discretas. Corbatas de toda la vida.

La situación de la clase trabajadora en España, Vicenç Navarro


El Instituto de Política Económica (The Economic Policy Institute) de EEUU es uno de los centros de análisis económicos más rigurosos existentes en aquel país. Sus informes tienen gran impacto en el establishment político del gobierno federal. Y sus trabajos tienen gran resonancia en los mayores medios de información estadounidenses. Publica cada dos años el informe The State of Working America, en el que analiza la situación de la población trabajadora en EEUU. Es, sin lugar a dudas, el estudio más elaborado y detallado del mercado laboral así como de las condiciones del trabajo en EEUU.
Incluye también datos internacionales que permiten comparar la situación de la población trabajadora, no sólo en EEUU, sino también en los países de la UE-15 así como en Canadá, en Australia, en Japón, en Noruega y en Suiza, países todos ellos de semejante nivel de desarrollo económico que EEUU. Sería de desear que tal informe se tradujera al español pues tiene gran cantidad de información relevante para España. Es hoy en día el estudio más detallado que existe de la situación laboral y social de la población empleada en aquellos países, incluida España, y muy en particular de sus clases trabajadoras, permitiendo comparaciones de gran interés.
Muestra por ejemplo que los salarios bajos (la decila inferior de la población empleada) en España son más bajos (un 79%) que los salarios más bajos de EEUU, que es a su vez, uno de los países analizados donde los salarios bajos son más bajos. La decila inferior de la población empleada tiene un salario promedio que es el 47% del salario medio en EEUU. En España es el 60%.
Esta es una de las causas de que pobreza relativa (que es la mitad de la renta media del país) sea, tanto en EEUU como en España, de las más altas (14% en España, 15,7% en EEUU) de aquellos países. La situación es incluso peor entre los infantes. La pobreza infantil es un 23,1% en EEUU y 17,1% en España, siendo estos dos países los que muestran mayor pobreza infantil. El hecho de que la pobreza sea mayor en EEUU que en España a pesar de que los salarios más bajos sean más bajos en España que en EEUU se debe, en gran parte, a que hay más personas empleadas en EEUU que en España, y ello se debe, también, en parte, a que el empleo público (empleo financiado con fondos públicos) es mayor en EEUU que en España, dato que sorprenderá a mucha gente en España, donde la sabiduría convencional económica, de talante liberal, está sistemáticamente equivocada y cree que el empleo público en nuestro país está sobredimensionado. El Estado federal de EEUU, es uno de los empleadores públicos más importante de aquellos países, resultado de la enorme extensión de sus fuerzas armadas y también de la gran extensión de la población reclusa. Si tales sectores de la población empleada no estuvieran empleados, el desempleo en EEUU sería mucho más elevado que el hoy existente (7,7%).