jueves, 28 de abril de 2011

Elogio de la serenidad...Por Carmen Posadas

Posiblemente, cuando estas líneas vean la luz, Japón, su terremoto y el subsiguiente tsunami ya habrán pasado a engrosar ese purgatorio de olvido en el que cae cualquier suceso al cabo de unas semanas. Así lo ordena lo que hemos convenido en llamar la actualidad. Uno tiembla y se consterna con la desgracia ajena, pero después de unos días son otros temblores, otros motivos de consternación los que nos afligen, y de este modo va pasando la vida. Porque en este mundo trepidante, y por tanto olvidadizo, todo tiene más o menos la misma fecha de caducidad que un yogur desnatado, algo que podría parecer risible si no fuera tan trágico. Es innecesario decir que el sufrimiento de quien padece una catástrofe continúa ahí. Y, posiblemente, sea incluso más agudo tras el momento de la tragedia, ya que se tardan años, por no decir décadas, en sobreponerse a algo de esas dimensiones.

La pobretería endomingada...Por Juan Manuel de Prada

En la Gran Vía madrileña estaba el mítico Sepu, que eran unosgrandes almacenes en versión menesterosa; fue cerrar el Sepu y la Gran Vía madrileña se ha convertido, toda ella, en un parque temático de la pobretería endomingada. Es como si la pobreza, muy dignamente resguardada en aquellos grandes almacenes, se hubiese desmelenado y desparramado por doquier -como un escape nuclear-, gritona y petulante, y se hubiese disfrazado de domingo (pero no hay pobre más digno de lástima que un pobre endomingado). Ahora la Gran Vía se ha llenado de tiendorras fetén para el nene y la nena, con pórticos muy iluminados, como bingos con ínfulas catedralicias, en las que se vende una ropa plebeya que, expuesta en los escaparates, pretende impostar el perfume de la alta costura; pero que, amontonada en batiburrillo informe en el interior, tiene un aire mustio y desvencijado, como de mercadillo de saldos o fábrica textil taiwanesa. La gente entra en manadas en estas tiendorras, revuelve en el batiburrillo y se sale con cuatro trapos mal cortados y peor cosidos (pero muy galanamente rebozados de lentejuelas o condecorados de plumas alopécicas), convencida de que ha hecho la compra de su vida; y luego se pone los trapos, para pasearlos por la Gran Vía, convertida en una pasarela del adefesio. 

domingo, 24 de abril de 2011

Juegos tradicionales en Oseja

En una mañana fresca del domingo 24 de Abril se ha celebrado en Oseja una exhibición de juegos tradicionales aragoneses  (rana, hoyetes, anillas verticales, siete y medio, palistroc, anillas, aros…),por parte del presidente de la F.A.D.T. de Zaragoza , Angel Lassa.
Luego el numeroso público ha pasado a concursar en el juego de la rana y en el de hoyetes en dos categorías, niños y adultos, pasando una entretenida mañana.




Yad Vashem, en la memoria...Por Carlos Herrera

Vuelvo a ver, con motivo de la visita de los príncipes de Asturias a Jerusalén, imágenes del Museo del Holocausto, que visité hará una veintena de años o tal vez algo más. Entiendo la frase con la que quieren resumir su sensación tras el recorrido silencioso y estremecido por cada una de sus salas: escalofrío del horror. Si usted ha decidido no morir sin visitar Tierra Santa, cosa que le alabo, sepa que no podrá dejar de visitar el centro interpretativo más cruel sobre la matanza sistemática más asesina vista en la historia moderna del ser humano. Los judíos, con su minuciosidad ejemplar, recuperaron en su día todos los datos posibles acerca del exterminio planificado por los nazis y lo plasmaron en un museo demoledor, estremecedor y aterrador. Los nombres de los asesinados, sus fotos, sus fichas de ingreso en el campo de concentración, la causa de su muerte -fusilados, gaseados, por inanición, por enfermedad-, su procedencia, los métodos con los que fueron torturados, el expolio al que se los sometió, todo consta en las diferentes plantas de un museo que resulta visita obligada para comprender bien el tiempo de locura atroz que vivió la Europa de los años cuarenta.